- Introducción.
El crecimiento de la población mundial y el aumento constante de las actividades industriales
han generado una demanda cada vez mayor de materias primas, energía y bienes de consumo.
Durante muchos años, la economía ha funcionado bajo un modelo lineal basado en la
extracción de recursos, la fabricación de productos, su utilización y posterior desecho.
Aunque este sistema ha permitido un importante desarrollo económico, también ha
provocado un incremento significativo en la generación de residuos, el agotamiento de
recursos naturales y diversos problemas ambientales.
Ante este panorama surge la economía circular como una alternativa orientada a reducir el
desperdicio y optimizar el uso de los recursos disponibles. Este modelo propone mantener
los materiales dentro de los ciclos productivos durante el mayor tiempo posible mediante
estrategias como la reutilización, reparación, remanufactura y reciclaje. De esta manera, los
residuos dejan de considerarse desechos y se transforman en recursos potenciales para nuevos
procesos productivos.
Actualmente, la economía circular es considerada una herramienta fundamental para alcanzar
modelos de desarrollo más sostenibles, ya que permite combinar crecimiento económico,
protección ambiental y generación de valor social.
En la siguiente ilustración se detalla el esquema sistémico de la economía circular,
estructurado a partir de tres principios fundamentales que guían tanto el ciclo de nutrientes
biológicos como el de materiales técnicos para minimizar pérdidas y externalidades. Como
se aprecia, el modelo divide la gestión de recursos en dos vertientes: el flujo de materiales
renovables mediante la regeneración biológica y el control de materiales finitos a través de
bucles cerrados de mantenimiento, reutilización y reciclaje. (Ver Figura 1.1)
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